Reportaje exclusivo para la doctora yvonne.
El experto estudioso del Mal de Amores, Rafael Gori, dice conocer todos los secretos de la enfermedad. En entrevista con la doctora yvonne este buenmozo proveniente de un pueblito algunos quilómetros al este de Buenos Aires, explicó que él dedicó toda su vida a tratar de comprender su funcionamiento, y hasta observó de cerca casos clínicos. Su investigación sobre la psicología del Mal de Amores es uno de los trabajos más serios que se han hecho hasta ahora sobre el tema. En su libro "Antropología del Mal de Amores", Gori (insisto, es muy buenmozo! una versión sólo uno poco desmejorada de Matthew McConaughey!) se muestra súmamente seguro de sí mismo y habla, no sé por qué, un español castizo exquisito.
Se sabe espléndido y a mi hasta me dá un poco de verguenza hablar con él. No sé, es tan atractivo que me hace poner colorada. Así que, estimados lectores, les pido disculpas si notan que las preguntas parecen hechas por una retrasadita mental. Pero es que fue lo único que acertaba preguntarle, de tan buenmozo e irresistible que se veía. Imagínense....A mí ese McConaughey me parece un hombre extraordinariamente buenmozo. ¡Así que imaginen mi sorpresa y excitación cuando vi que el doctorcito se parecía a él! A continuación les voy a transmitir la conversación que tuvimos y que grabé en un cassette. Transcribo sin censuras ni edición:
-Hola Rafael Gori, muchas gracias por aceptar darnos la entrevista errrr.
-Gracias a ustedes por querer entrevistarme (sonrisa enorme y blanca y rubia)
- ¿Hay algo en especial que le gustaría que le pregunte?
- No no. Usted pregunte.
-Errrr, estéeeee, sí. Perdón, quiero decir.. Sí sí. Dígame señor Gori, ¿por qué decidió que el mal de amores era un tema que merecía ser abordado de forma seria y académica?
- El Mal de Amores es una enfermedad muy perjudicial. No tanto como el cigarrillo o el alcohol u otras drogas, pero es un potente acelerador del envejecimiento que merece un acercamiento serio y respetuoso. Lo sentí así en un momento de mi vida y decidí investigarlo.
- ¿Estaba usted atravesando un tremendo Mal de Amores por esos tiempos?
- Sí, claro. No haga preguntas tontas doctora.
- Sí, la verdad, porque sino no se comprendería que usted se pusiera a estudiar esa materia tan aburrida, en definitiva. No me va a decir que el Mal de Amores tiene algo de interesante o extraordinario...
-La gente que sufre el Mal de Amores se convierte en personas tremendamente aburridas. El aquejado se vuelve repetitivo, monotemático, quejumbroso. Se vuelven seres insoportables y es realmente difícil convivir con ellos. Muchas veces terminan solos como perros en la calle. Definitivamente la enfermedad del Mal de Amores es un pelmazo, porque comparte algunos síntomas con la depresión y la obsesión. Aún así yo puse mi corazón en su estudio, mayormente porque me resulta una cuestión particularmente poética. Y siempre me sentí atraído por lo poético, esa cosa volátil que quiebra el tiempo, por ese no sé qué. En fin (sonríe con risa sexy, muy sexy)
- Señor Rafael Gori, ¿existe algún paliativo para la enfermedad?
- Por supuesto que no. Hay que joderse, como los indios.
- Conozco a una amiga que le dio por las drogas...
- Esos son seres despreciables, gusanos retrógrados que no se atreven a vivir la vida con valentía. Es gente que jamás se va a lanzar.
- Sí, por supuesto.. essssteeeeeee. errrrrrr. Perdón Rafael, no le entendí eso último.
- Creo que como reportera no eres gran cosa. Deberías haber preparado mejor este reportaje, no me has hecho ni una sola pregunta elaborada ni planificada.
- Lo que pasa es que a mi me gusta lo espontáneo. Ustedes los "expertos en cosas" son muy acartonados.
- Bueno, ¿algo más? ¿me puedo ir?
- Sí, por supuesto. Me gustaría invitarlo a tomar un café. Le quiero hacer un par de consultas.
- No, disculpa. Es que tengo un dolor de cabeza tremendo. Quizás en otra oportunidad.
- Sí, sí, claro no se preocupe, buenas noches.
| [+/-] |
Entrevista a un hombre de 37 años que dice ser un experto estudioso del Mal de amores |
| [+/-] |
Un tornado |
Un lector que no quiso identificarse me envió una carta y me pidió que la publicara.
"Estimada doctora yvonne,
siempre he escuchado por ahí que enamorarse es un milagro, uno de los mejores condimentos que tiene la vida. Sin embargo, tras una reciente experiencia he comprobado que enamorarse es en realidad una maldición y un condimento muy fuerte que tiene la vida, sí, aunque no sé si el mejor. Digo que es una maldición porque en mi caso me bajaron las defensas, adelgacé, me confundí y empecé a padecer insomnio. El enamoramiento me quitó lucidez y le quitó dirección a mi vida.
De más está decir que rompió con todos los esquemas de mis rutinas cotidianas. Yo soy un hombre casado, con tres hijos y adoro a mi mujer. Esto que me sucedió no tiene sentido ni puedo adaptarlo a mi vida diaria. Fue algo así como un lapsus que sufrió mi destino, algo que no tiene razón de existir. La mujer en cuestión también es casada y tiene su vida muy armada. Desde que la conocí entendí lo que es vivir varias vidas paralelas. No porque le sea infiel a mi mujer, sino porque mi cabeza y mi corazón vagan por moradas extrañas, extranjeras, absolutamente nuevas y excitantes para mi. Solamente una vez tuvimos sexo. Pero esa vez bastó para volverme loco, hasta casi enfermar. No puedo dejar de recordarla, no puedo abandonar la idea de su rostro. Los celos no me permiten vivir normalmente, estoy en un tremendo lío porque soy incapaz de disimular.
Soy lo bastante maduro como para saber que no hay consejo que me pueda servir. No estoy dispuesto a romper mi familia. Realmente no lo estoy, eso me haría infeliz. Pero estos días son un suplicio porque me cuesta coordinar, me cuesta actuar como si nada sucediera. Sólo espero que la tormenta o el tornado, pasen pronto.
Atentamente XXXX".
| [+/-] |
¿Sólo te quiere para pasar el rato? |
1. Siempre te invita a salir con un mensaje de texto, nunca con una tradicional y sólida llamada al teléfono de tu casa. Por lo general el mensaje llega un viernes a las 10 de la noche y reza así: “En q andas?”, cuando no un “Tas?”
2. Cuando van a comer algo por ahí (por cierto nunca a “La Spaghetteria”, sino más bien a “Lo de Marcos”), pagan a medias y no pocas veces vos pagás las cervezas.
3. Muy rara vez te habla de su madre, no sea cosa de que se te ocurra pedirle que te la presente. Su familia está constituída por seres invisibles e inexistentes y la tuya también.
4. Sólo te dice que te quiere cuando está borracho, tan borracho que no sabés si te está hablando a vos o a alguna fantasía de su ebria mente.
5. Cuando tiene un casamiento no te invita, o sí te invita, pero tarde y a las cansadas. Cuando llegan a la Iglesia, el infeliz camina adelante, no sea cosa de que alguien piense que están de novios.
6. Cuando el tipo presiente que vos querés tener una conversación seria sobre el estado de la pareja, de pronto le aparece un dolor en la vejiga.
7. Es tu cumpleaños, y el desgraciado se olvida/fallece alguien de su familia/no tiene plata/se tiene que ir a Paysandú.
8. Sus ojos te miran como quien mira un suculento churrasco. En su mirada no hay un solo destello de amor ni de cariño. No lo hay, ni por equivocación.


